Esa noche estabas drogadísimo y extremadamente lucido, perfecto y discreto, un príncipe por donde te acorralase el aire... esos dedos que jugaban al tempo de canciones fugitivas, mi mirada clavada esperando la respuesta de tus cejas, y el hincapié en cuerpo, provocando a tus manos...Esas palabras justas, que despertaban la comisura de mis labios elocuentes a tus gracias...

Ese seductor , que alguna vez susurró obscenidades en los oídos de Madame de Pompaidour, mientras tus labios apenas si acariciaban mis tímpanos, inventabas un mundo, capas de hacerme sentir esa mujer que despierta las miradas fugitivas de quienes te envidian...

Fui victima de un dandi... y que placer!